La salud no es algo que deba esperar

En esta vida se nos enseña a ser pacientes. Hay que esperar para muchas cosas y hay que saber hacerlo con cierta resignación: esperamos las colas en el supermercado para pagar; esperamos tras un examen para saber las notas; esperamos a que lleguen las rebajas para comprarnos ese abrigo que nos gusta, pero se nos va del presupuesto… Pero hay cosas para las que esperar no es una opción y la salud es la principal de todas ellas.

No podemos esperar a que nos atienda un médico pasadas tres semanas si nos encontramos mal hoy. Ni podemos esperar a que nos llamen para hacernos una prueba dentro de seis meses si sospechamos que podemos tener algo malo. Porque la enfermedad, por desgracia, no se va a quedar en stand by hasta que nos atiendan. 

Por eso, contratar un seguro medico familias adeslas debe ser una prioridad en cualquier familia. Un seguro que garantice que no vamos a tener que ser pacientes cuando nos toca ser pacientes médicamente hablando. Sino que nos van a atender con celeridad y sin esperas evitables. Con la máxima seguridad de que vamos a tener cita con el especialista y que nos van a hacer las pruebas en los plazos razonables que todos esperamos cuando nos encontramos mal.

Esto no solo puede marcar la diferencia entre un problema de salud serio y un muy grave. También puede ahorrar mucho tiempo haciendo que, al atendernos rápidamente, se ataje el problema en pocas semanas en lugar de tener que estar de baja durante meses porque no estamos en condiciones de trabajar y debemos aguardar las citas para que nos den el tratamiento que necesitamos. Una baja corta marca la diferencia entre una renovación o el acabar perdiendo una oportunidad laboral. Y, en el caso de los trabajadores autónomos, puede ser la causa de perder clientes que ha llevado mucho tiempo y trabajo ganarse.

El seguro médico garantiza además otros extras, como la posibilidad de estar en una habitación individual en un hospital y contar con una cama para la persona acompañante. Algo que, tal vez, no sea lo más importante pero que marca la diferencia, sobre todo cuando la hospitalización es larga. Además, permite mantener la intimidad y estar más a gusto en unas circunstancias que no son especialmente cómodas para nadie y que se sobrellevan mejor de esta manera.