La Ciudad de los Califas tiene bien ganado su sobrenombre, a la vista del gran número de construcciones y monumentos que datan del periodo califal, aunque tampoco faltan otros de época muy anterior y posterior. Además de estudiar el itinerario a seguir, a sus visitantes se les recomienda buscar y reservar aparcamiento en el centro de Córdoba en caso de desplazarse en coche propio, pues esta es la quinta ciudad más turística de Andalucía.
Una parada obligada es sin duda la mezquita-catedral de Córdoba, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sus torres, arcadas, patios y otras estructuras combinan estilos tan dispares como el omeya, el gótico o el renacentista. Se estima que más de un millón de personas lo visita cada año.
Para estacionar cerca, los viajeros disponen del parking La Ribera a pocos metros del puente de Miraflores; el parking La Mezquita en la calle Cairuán, y el parking Centro Histórico en la avenida de los Custodios.
Otra reliquia con historia es el Puente Romano, ubicado entre los barrios de la Catedral y del Campo de la Verdad. Consta de dieciséis arcos que «saltan» una extensión de doscientos cincuenta metros del Guadalquivir. Con razón, ha sido declarado Bien de Interés Cultural, y está presente en numerosos films y series de televisión.
Aparcar cerca del Puente Romano no es difícil. Los turistas cuentan con múltiples opciones gratuitas y de pago en la avenida Fray Albino y en la calle Acera Mira al Río, principalmente.
Una de las plazas más bellas de España encuentra su sitio en Córdoba: la plaza de la Corredera es un enclave turístico de primer nivel no solo por su diseño porticado, sino también por los diferentes bares y restaurantes que acoge y donde puede degustarse la cocina típica de esta provincia. En este caso, el parking del Mercado Victoria es la mejor opción para estacionar coches y motos a pocos metros de esta plaza.