Una furgoneta de reparto 

Ya sabéis lo que dicen de las crisis, que pueden ser una buena oportunidad para buscar otras alternativas: el hambre agudiza el ingenio. Y algo así nos sucedió a nosotros cuando nuestros dos locales comenzaron a verse afectados por la pandemia. Salir a comer o cenar pasó a ser algo prohibido y tuvimos que echar el cierre temporal. La cosa tampoco mejoró mucho después, así que nos vimos obligados a cerrar uno de los dos locales para mantenernos a flote. Pero fue así como iniciamos un proyecto paralelo: el catering.

Teniendo en cuenta nuestra experiencia, decidimos servir comida a domicilio, pero también a oficinas y otros ámbitos, una vez que la normalidad, al menos a nivel laboral, fue recuperándose. Pero para ello, pronto nos dimos cuenta de que íbamos a necesitar un vehículo especial. Ninguno de los nuestros tenía capacidad para hacer el servicio de forma eficaz así que buscamos una solución de alquiler y dimos con Soluty.

Para nosotros, una solución interesante, teniendo en cuenta las circunstancias era el renting. No queríamos comprar una furgoneta nueva, porque no estábamos seguros de si el catering funcionaría a largo plazo, pero tampoco queríamos algo de segunda mano que no ofreciera seguridad. Queríamos un vehículo nuevo o seminuevo, pero para uso durante un determinado periodo de tiempo. Pensamos en dos años, aunque nos pareció excesivo en un inicio, consideramos que era la mejor opción.

Y es que, por menos tiempo, el precio subía demasiado. Es lógico, cuanto más tiempo te comprometes, más baja la cuota mensual. Y así fue como contratamos un renting con Soluty de una furgoneta para hacer el reparto. Y desde el principio, funcionó muy bien, mejor de lo que esperábamos dadas las circunstancias. 

Y una vez que pasó lo peor, vimos que debíamos seguir adelante con el catering, incluso ampliando el servicio, por lo que renovamos el contrato que teníamos con la empresa de renting y decidimos hacerlo por un plazo más largo que nos permitía un coste mensual más bajo. Así que nosotros también estamos de acuerdo, la crisis puede ser una oportunidad.


De puerta afuera 

Era una noche oscura y tormentosa. Jorge se había quedado fuera de su casa por tercera vez ese mes y empezaba a sentirse realmente frustrado. Había intentado forzar la cerradura, pero era inútil, sus habilidades no estaban a la altura. Empezó a caminar por la calle, tratando de pensar en lo que podía hacer. No llevaba dinero encima, así que no podía llamar a un cerrajero. Tampoco conocía a nadie en el barrio que pudiera ayudarle. Empezaba a sentirse realmente desesperado cuando vio un cartel de un servicio de cerrajería urgente. 

Pasó por delante del Cerrajero urgente Cadiz y vio la luz encendida en el escaparate. Entró y explicó su situación al cerrajero. El cerrajero le dijo que no se preocupara, que podría ayudarle, que se fuese a su casa y él iría cuando pudiese.

El cerrajero llegó en 30 minutos después, rápidamente se puso a trabajar en la cerradura y, en pocos minutos, Jorge volvió a estar en su casa. Se sintió muy aliviado y agradecido por haber encontrado el servicio. Le evitaron tener que pasar la noche a la intemperie con el frío que hacía.

Jorge se sintió tan aliviado que le dio las gracias al cerrajero con profusión. Le ofreció una taza de café, pero el cerrajero la rechazó, diciendo que tenía que volver al trabajo. Jorge lo vio salir de nuevo a la noche tormentosa, agradecido por sus servicios.

Si te encuentras en una situación similar, no dudes en llamar al cerrajero urgente en Cádiz. Estamos aquí para ayudarte, ¡no importa la hora que sea!


4 razones para ir a clase de costura

  1. Aprender a confeccionar cortinas. Desde aprender a cogerles el largo a unas cortinas hasta saber como hacer cortinas con tablas anchas. En las clases de costura aprenderás a realizar todas las cortinas de tu casa y podrás crearlas a tu gusto y aprovechar las telas de oferta para cambiar la decoración tantas veces como te apetezca. Además, podrás hacerlas a la medida de tus ventanas, incluso si son muy especiales, sin tener que pagar auténticas fortunas. Te adelantamos que las cortinas son fáciles de coser, así que las disfrutarás mucho porque serán de tus primeros trabajos.
  2. Realizar todo tipo de pequeños arreglos. Hay cosas que da rabia tener que pagar para que te las haga otro, como son cambios de cremallera, recoger el borde de unos pantalones y cambiar el largo de la falda. Son arreglos que son necesarios y por los que al cabo del año pagas una buena suma de dinero, sobre todo si tienes niños. Pero cuando tú sabes coser y hacer estos pequeños apaños vas a ahorrar mucho dinero y no esperarás o dejarás prendas en el armario porque te resulta más caro arreglarlas de lo que te cuesta comprar una nueva.
  3. Reciclar ropa. Podrás reutilizar ropa de calidad que tengas de otras temporadas y que ya no se lleva porque el corte se ha quedado antiguo. Las podrás actualizar y volver a usarlas transformándolas en algo nuevo. Por ejemplo, tus viejos vaqueros pueden ser una falda y tus camisetas pueden convertirse en tops o fulares para combinar con toda tu ropa. No solo ahorrarás mucho dinero, sino que podrás aprovechar esas telas que tanto te gustan y que pueden ser algo mucho más actual y bonito.
  4. Crear ropa para tus hijos. Si te atreves con los patronajes más sencillos podrás crear ropa para ti, pero sobre todo para tus hijos. Los niños crecen muy rápido y comprar ropa a veces es todo un riesgo porque se les queda pequeña antes incluso de poder estrenarla. Pero si tú la haces, podrás cortarla y coserla de modo que pueda crecer un poco junto con tu hijos para que puedan utilizarla más tiempo. También aprenderás a coser refuerzos, rodilleras y coderas para prolongar la vida de toda su ropa y dejarla a prueba de juegos y de las trastadas típicas de los niños.