Cómo elegir sillas de terraza dependiendo del material

Las sillas para terrazas de hosteleria, comercio y entornos domésticos deben ser elegidos de acuerdo con una serie de características, como el diseño, el tamaño o el material. Este último aspecto reviste especial interés, por su influencia en la estética y la durabilidad del mobiliario pensado para permanecer al aire libre.

 

Entre los materiales más utilizados y tradicionales están maderas como la haya, el pino, la teca, el chopo o el chapado decorativo, cada una de las cuales presenta distintas prestaciones que las perjudican y benefician para su instalación en terrazas, jardines y otras zonas exteriores. No obstante, el uso de lonas ayuda a preservar la madera de los estragos meteorológicos, al igual que la pintura y el barniz.

 

Otra opción natural es el ratán sintético, material de estética agradable, apta para entornos con abundante vegetación, donde sus únicos enemigos serán la exposición solar y la acción de la lluvia y las bajas temperaturas. No obstante, estas amenazas pueden combatirse, bien con el empleo de lonas, bien retirando las sillas al final de cada jornada.

 

Metales como el aluminio y el acero inoxidable son igualmente aptos para la sillería de exterior. En el caso específico del aluminio, este material destaca por su ligereza, escaso mantenimiento y fácil desplazamiento que permite instalarlo y guardarlo sin esfuerzo. Como sucede con la madera, sus asientos pueden acolcharse con telas que mejoren la comodidad y la transpiración.

 

Por su parte, las sillas de acero inoxidable garantizan una mayor resistencia, elegancia y vida útil, por más que no sea un material perfecto: es fácil de arañar y perder su pulidez, los ambientes salinos próximos al mar aceleran su deterioro, etcétera.

 

Por último, la resina sintética es una solución económica y atractiva, desarrollada a partir de moldes. Las sillas de dicho material se distinguen por su peso ligero y variedad de colores y texturas. Por el contrario, su resistencia es inferior al metal y la madera.


3 cosas por las que pagar en el aeropuerto y 1 en la que ahorrar

Una de las cosas por las que merece pagar cuando se compra un billete de avión es por evitar las largas colas para facturar. Por eso, cada vez son más los viajeros que deciden pagar por aplicaciones que les informan del tiempo de espera en las colas, de modo que pueden acudir cuando menos personas están en el mostrador. Aunque esto suponga llegar al aeropuerto un poco antes de lo previsto, siempre será mejor esperar tomando un refresco hasta la hora de embarque, que de pie ante el mostrador.

Si se viaja con niños o se trata de un viaje especial con la pareja, también merecerá la pena pagar por viajar juntos. Algunas compañías obligan a abonar un extra para poder reservar asientos conjuntos y en muchos casos es un gasto evitable. Pero si necesitas hacerlo, reserva con tiempo y coge los asientos que quieres de manera que puedas viajar con tu familia o con tu pareja sin contratiempos.

Muchas personas no lo hacen confiando en que cualquier viajero le hará un cambio. Pero hay que tener en cuenta que nadie está obligado a ceder su asiento.

En tercer lugar, también hay ocasiones en las que puede merecer la pena pagar por un billete de primera clase. Realmente, la diferencia de precio puede ser muy grande pero hay casos en los que puede estar muy justificado el pagar este plus. Es el caso de personas mayores con problemas de salud o de movilidad y que se encontrarán muchísimo más cómodos en los asientos confortables, anchos y con mucho espacio que se encuentran en primera clase.

En estos asientos podrán mover sus piernas con libertad, recostarse tanto como necesiten y contarán con asientos mucho más mullidos. Esto es especialmente importante en desplazamientos largos, como por ejemplo los que se realizan a otros continentes. Si se consiguen los billetes con suficiente antelación, el precio puede ser algo más ajustado.

Si has decidido pagar por alguna de estas cosas, imagino que también querrás recortar gastos para compensar. Y una de las mejores formas de hacerlo es optando por un parking larga estancia terminal 2 económico, que ofrezca las mismas garantías que un parking caro pero a un precio que merezca la pena. Los parkings con servicio de larga estancia permiten dejar el coche bien cuidado mientras nos desplazamos, incluso si vamos a tardar varias semanas en regresar y con precios pensados, precisamente, para estas estancias largas.


¿Contratan los jóvenes seguros de decesos?

Se dice que la gente joven no contrata seguros de decesos porque no son conscientes realmente de su propia mortalidad o porque lo ven tan lejos que no entienden la necesidad de pagar durante tanto tiempo por algo que, además, no van a disfrutar.

Pero el motivo real por el cuál la mayoría de los jóvenes no contratan este tipo de seguros es porque ya cuentan con uno, el que pagan sus padres para toda la familia. Todavía son muchos los padres que, en el momento de casarse e incluso antes, pensaron en contratar adeslas seguro decesos y pagan la cuota no solo por ellos, sino también por sus descendientes.

En el momento en el que forman su propia familia, especialmente con la llegada de un bebé, es cuando los jóvenes comienzan a pensar en su responsabilidad y en lo que tendrían que cargar sus hijos en el caso de que les pase algo y no cuenten con el correspondiente seguro. Porque no se trata tan solo de abonar los gastos del entierro, sino de toda la organización que conlleva y de los papeleos posteriores, para los cuales siempre se necesita asesoramiento.

En este momento, muchos jóvenes deciden “independizarse” de sus padres en lo que se refiere al seguro y comenzar con su propia póliza. En algunos casos, el dinero que se ha pagado por ellos pasa a los padres que ven cómo su pago mensual se reduce considerablemente. En otros, el capital se divide y lo que estos jóvenes llevaban sumado para ellos, pasa a la nueva póliza y así, no comienzan desde cero.

Curiosamente, muchas de estas personas que no habían pensado nunca en la posibilidad de contratar un seguro de este tipo, no solo lo hacen sino que incluyen también a sus bebés en el mismo, por lo que la historia se repite nuevamente. Muy posiblemente, en el futuro, estos niños hagan lo mismo que han hecho sus padres y contraten su propio seguro en el momento en el que deciden tener descendencia.

En cualquier caso, es el momento en el que es necesario utilizar los servicios de estos seguros por primera vez cuando, por desgracia, nos damos realmente cuenta de todo lo que conllevan y agradecemos enormemente el haberlo contratado y poder disfrutar de todas las ventajas que conlleva, sobre todo el acompañamiento y asesoramiento especializado en esos difíciles momentos.